Cuando abres tu nevera, sacas del brick de leche y lo bebes, ¿has pensado cuanto trabajo tiene detrás de pastores y transportistas?

No es simplemente un litro de leche embotellada, son horas y horas de trabajo, de pastoreo y de transporte.

El oficio de pastor marca una tendencia a la baja. Ser pastor es tener realmente vocación. Levantarse temprano, ordeñar al rebaño, sacarlo a pastar y cuidarlo. Porque son animales que producen algo tan importante para nuestra alimentación, como lo es la leche. Al igual que el resto de animales necesitan una alimentación adecuada, vivir en buenas condiciones y tener unos cuidados especiales.

A pastores y transportistas

Pastor con rebaño al atardecer

Ser pastor significa trabajar 365 días al año, porque las ovejas no entienden de sábados, domingos y ni festivos. Porque las ovejas no dejan de dar leche o de tener que pastar porque tengas un evento, o porque te apetezca remolonear un poco más en la cama.

Ser pastor significa ponerte muchas capas de ropa, porque se pasa frio, mucho frio. Es aguantar lluvia, viento y nieve. Pero también es buscar las sombras, porque en el monte en verano pega “la caló” y mucho.

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Las ovejas, como todos los animales, necesitan cuidados y atención.

Pero no solo los pastores son los encargados de que la leche este en nuestra nevera, ¿y los transportistas? Otro punto muy importante para que todo esté en orden, para que tu puedas disfrutar de una leche de calidad y la tengas en el supermercado cada día.

Horas y horas de carretera, kilómetros a la espalda, dormir en la cama del camión, no parar a comer porque tienes que descargar antes de lo que se había previsto. Son domingos sin comer con la familia, noches de soledad compartida con otros compañeros del gremio, son horas, minutos, segundos.

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Camión cisterna para transportar la leche.

El transporte de la leche tiene que ser rápido, para que se mantengan en perfecto estado todas las condiciones desde que sale de la oveja, hasta que llega a la fábrica donde se le va a dar salida.

Ellos son los mayores responsables de que hoy hayas podido añadirle leche a tu café, y casi nunca nos acordamos de ellos. Por eso, gracias. Gracias pastores y transportistas por hacer que día a día, llueve, nieve o haga un calor de mil demonios, las ovejas y la leche estén en perfectas condiciones, en su sitio y a la hora.

Gracias por vuestro esfuerzo, gracias por vuestra motivación, G R A C I A S.